Durante las pasadas Navidades decidimos escaparnos unos días a La Rioja, una región que teníamos muchas ganas de recorrer. Además de nuestra cuenta de viajes, también compartimos nuestra pasión por el vino en @vinoaloscuarenta, así que este viaje era la excusa perfecta para combinar ambas cosas: descubrir pueblos con encanto, disfrutar de la gastronomía local y, por supuesto, visitar algunas de las bodegas más emblemáticas de la zona.

Elegimos alojarnos en el precioso pueblo medieval de Laguardia, considerado uno de los pueblos más bonitos de la Rioja Alavesa, desde donde nos movimos fácilmente por toda la región. Desde allí fuimos haciendo pequeñas excursiones para conocer algunos de los lugares más representativos del mundo del vino riojano.

Dónde alojarse en Laguardia: nuestra experiencia

Durante nuestra escapada nos alojamos en Hotel Pachico, un pequeño hotel situado en el centro de Laguardia, uno de los pueblos más bonitos de la Rioja Alavesa. Es un alojamiento bastante nuevo, acogedor y con un ambiente muy familiar, donde desde el primer momento recibimos un trato muy amable que nos hizo sentir como en casa.

Nuestra habitación era en realidad un pequeño apartamento, con cocina y dos habitaciones, algo muy cómodo si viajas varios días o si quieres tener un poco más de espacio durante la estancia. El hotel también ofrece desayuno, perfecto para empezar el día antes de salir a recorrer bodegas o visitar los pueblos de la zona. Además, cuentan con parking de pago, algo bastante práctico teniendo en cuenta que Laguardia es un pueblo amurallado con acceso limitado al tráfico.

Por su ubicación, el Hotel Pachico nos pareció una base ideal para hacer enoturismo en La Rioja, ya que desde allí pudimos movernos fácilmente. Sin duda, fue una elección muy acertada para nuestra escapada por la región.

Día 1: Llegada a Laguardia y visita a una bodega subterránea.

El primer día lo dedicamos a descubrir Laguardia, uno de los destinos imprescindibles si visitas la Rioja Alavesa. Este pueblo medieval amurallado destaca por sus calles empedradas, sus miradores sobre los viñedos y su ambiente tranquilo, perfecto para empezar una ruta por La Rioja y sus bodegas.

Nada más llegar, paseamos por el casco histórico y aprovechamos para tapear por los bares del centro, una forma ideal de empezar a disfrutar de la gastronomía local acompañada de una copa de vino de Rioja.

Por la tarde teníamos reservada una visita a Bodega El Fabulista, una de las bodegas más curiosas de Laguardia. Esta pequeña bodega se encuentra en un calado subterráneo del siglo XVII, las tradicionales cuevas excavadas bajo las casas del pueblo donde antiguamente se elaboraba el vino.

La bodega está situada en la casa natal del escritor Félix María de Samaniego, famoso por sus fábulas, de ahí el nombre de la bodega. Durante la visita se puede conocer cómo se elaboraba el vino de forma tradicional en estos calados históricos, terminando con una cata de vinos de Rioja.


Día 2: Bodegas icónicas en Rioja Alavesa y Haro

El segundo día lo empezamos con una visita a una de las bodegas más famosas de la región: Marqués de Riscal.

Esta bodega, fundada en 1858, es conocida tanto por sus vinos como por el espectacular edificio diseñado por el arquitecto Frank Gehry, cuyas placas metálicas de colores se han convertido en uno de los iconos arquitectónicos de La Rioja.

Después nos dirigimos a Haro, considerada la capital del vino de Rioja y uno de los destinos imprescindibles para los amantes del enoturismo. Allí visitamos varias bodegas históricas del famoso Barrio de la Estación, entre ellas:

  • Viña Tondonia
  • Bodegas Muga
  • Bodegas Ramón Bilbao

Además, aprovechamos para comer en Haro y seguir disfrutando de la gastronomía riojana antes de volver a Laguardia.


Día 3: Qué ver en Logroño y tarde de bodega

El tercer día lo dedicamos a visitar Logroño, la capital de la región. Allí habíamos quedado con Elena, una amiga a la que conocimos hace años durante un crucero y con la que teníamos pendiente reencontrarnos.

Después de pasear por el centro de Logroño, fuimos a comer a la famosa Calle Laurel, considerada una de las mejores calles de tapas de España. Es el lugar perfecto para hacer la clásica ruta de pinchos por Logroño, pasando de bar en bar y acompañando cada tapa con un vino de Rioja.

Por la tarde regresamos a Laguardia para visitar Eguren Ugarte, una bodega familiar rodeada de viñedos y con unas vistas espectaculares a la Rioja Alavesa. La visita incluye un recorrido por sus calados subterráneos y una degustación de sus vinos.


Día 4: Visita a Ysios y regreso a Madrid

El último día de nuestra escapada por La Rioja lo reservamos para visitar Bodegas Ysios, que en días anteriores había estado cerrada.

Esta bodega es una de las más fotografiadas de la Rioja Alavesa gracias a su impresionante edificio diseñado por Santiago Calatrava, cuya estructura ondulada parece integrarse con la silueta de la Sierra de Cantabria que se alza al fondo.

Tras esta última visita, pusimos rumbo de vuelta a Madrid, cerrando una escapada perfecta de enoturismo en La Rioja, donde combinamos visitas a bodegas, pueblos con encanto, gastronomía y grandes vinos.

Después de unos días por La Rioja y la Rioja Alavesa, nos vamos con una sensación de haber vivido una escapada muy especial. Pasear por pueblos como Laguardia, disfrutar del ambiente y los pinchos en Logroño, y descubrir bodegas tan icónicas como Marqués de Riscal o Bodegas Ysios ha sido una mezcla perfecta de vino, gastronomía y paisaje. Además, volver a encontrarnos con amigos y compartir estas experiencias hace que el viaje sea todavía más memorable.

Si te ha gustado nuestra aventura, nos haría mucha ilusión que dejases un comentario, nos contaras si has estado por la zona o nos recomendaras tu bodega favorita. Y si este post te sirve para planear tu escapada, compártelo, síguenos y deja un like para que podamos seguir compartiendo rutas, vinos y rincones especiales juntos.

¡Nos vemos en la próxima escapada!


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